ARQUITECTURA MALENTENDIDA

/ Diciembre 2013

CASAS 204 para WEB.jpg

Siempre me ha intrigado qué es lo que realmente "espera" el cliente del arquitecto, qué es lo que entiende por arquitectura. ¿Quizá es el objeto final? ¿La obra en sí? ¿Un servicio? ¿Una Experiencia? ¿Una obra de arte? No lo sé exactamente, pero creo que estas expectativas son variadas y distantes. Y, si lo llevo a gran escala, me queda claro que en nuestro país existe un gran desconocimiento de lo que realmente es la arquitectura y su importancia en nuestras vidas.

En mi experiencia, al trabajar fuera del Perú, he podido apreciar cómo los ciudadanos de otros países tienen la arquitectura mucho más enraizada en la mente, no solo a nivel individual sino también colectivo. Esto los ha convertido en muchos casos en partícipes del desarrollo urbano de sus ciudades. Por poner un ejemplo, en Europa, en muchos concursos públicos se realiza una exhibición con los proyectos preseleccionados para que sean votados por los habitantes del lugar. Esto no solo los empodera con relación al desarrollo de "sus" ciudades, sino que también los hace entender y aprender sobre arquitectura. Forman parte del proceso y su opinión vale.

En el Perú estamos acostumbrados a ver aparecer plazas, parques, malecones, edificios públicos y otros de la nada. Y al mejor gusto de la autoridad de turno. E incluso a su imagen y semejanza. Y lo peor es que la mayoría de la gente piensa que eso es normal.

La arquitectura, entre otras cosas, es un servicio. Es un servicio desarrollado con un proceso que finalmente se convierte en una experiencia que, dependiendo de la escala del proyecto, puede tener un alto impacto en la comunidad.

La calidad de esta experiencia se basa en los procesos que le permiten a la arquitectura ir de la idea al objeto final. En estos procesos es donde los arquitectos debemos poner todas nuestras energías y perseverancia para sacar adelante buenos proyectos, que sean responsables con la ciudad y sus habitantes, y que mejoren la calidad de vida de todos.

Por otro lado, la realidad es que toda arquitectura surge de un encargo, un cliente con una necesidad, y viene condicionada por muchos factores externos -positivos y negativos- difíciles de equilibrar. De ahí la importancia de hacer que la arquitectura y sus procesos sean algo más común para todos, algo entendible y valorable. Que la arquitectura sea entendida y promovida por nuestras autoridades y, luego, por todos en diferente medida.

La arquitectura está dentro de nosotros desde las épocas de nuestros antepasados precolombinos. Entenderla nos dará el poder para evitar que nuestras ciudades sigan siendo planificadas bajo intereses particulares, tanto económicos como políticos.

Espero que en algún momento no muy lejano se promueva y valore la arquitectura para que se vuelva un orgullo para todos, así como una solución para nuestros problemas urbanos en el día a día. •

FUENTE: REVISTA CASAS 204