Recorrido Interior

/ Abril 2013

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La casa en Pulpos, diseñada por el estudio Vicca Verde -conformado por Gonzalo Zegarra, Mateo Peschiera y Horacio Goitre-, rompe con varios preceptos de las casas de playa. Su punto de partida no es su entorno; sin embargo, lo aprovecha. Sus paisajes son tanto exteriores como interiores.

Y también puede ser vivida de espaldas al mar. Distribución: si abajo se desarrolla el área social, en el segundo piso se encuentra la parte más privada, con habitaciones y una sala de estar familiar. Arriba, el dormitorio principal, un taller de pintura y una gran terraza. La puerta se abre y el corredor se extiende y se cuela por entre una celosía de madera. El mar de Pulpos se revela al fondo, a través de la casa.  A un lado el garaje no trata de disimularse. Lo ocupan ahora mismo carritos para niños y otros juguetes. Es una casa que se deja leer desde el inicio: una casa bulliciosa (con voces de niño), llena de objetos que se utilizan más que de adornos que se admiran, donde no todo debe estar en su sitio. Una casa en donde las tablas para correr olas están a la vista. Que permite conocer el estilo de vida de sus integrantes. La casa donde vive una familia joven y activa. Una casa honesta, la llama su dueño.

Una casa honesta

Horacio Goitre, quien estuvo como jefe de proyecto en esta oportunidad, está de acuerdo. Y esa honestidad empieza con los mismos materiales: su estructura principal fue construida con ladrillos de concreto de una medida exacta,  "que te obliga a diseñar como s estuvieras armando legos", describe Goitre. Hay también estructuras metálicas, como aquellas que sostienen la mampara del primer piso, para dejarlo libre y generar cierta transparencia. Hay mucha madera y piedra travertino. La casa ha sido pintada por fuera, por normativa de la playa, pero por dentro casi nada se ha tocado. El material se ha quedado desnudo, mostrando sus propias características. Evitando así la molestia de retocar la pintura cada año.

De vuelta en la entrada, una vez atravesada la celosía -que es también una puerta-, se llega al corazón de la casa: un patio interior, que es el centro horizontal y vertical de la casa. Este patio es un elemento integrador espacial y de circulación, no solo porque la escalera que sube hasta el tercer piso parte desde allí -y también el largo árbol, un meijo, que acompaña toda la subida- sino que este espacio es el que le da sentido a la construcción, permitiendo comprender su lógica.

El programa de la casa es denso: responde a una familia de 5 personas, más sus invitados. Una familia que, además, no viviría ahí solo en verano, sino a lo largo de todo el año. "A no nos gusta mucho el concepto de ´casa de playa´. Lo encontramos muy banal", explica el arquitecto. "Nos gustan los proyectos donde podemos hacer ´casas en la playa´. Buscamos una onda acogedora, enfocándonos en el espacio interior y no solo en las áreas exteriores" continua Goitre. "No queremos una casa fría, en la que si un niño deja un juguete tirado el espacio se arruina. No nos interesa".

LA ESTRUCTURA PRINCIPAL FUE CONSTRUIDA CON LADRILLOS DE UNA MEDIDA EXACTA

La sala de estar se pensó como un espacio privado para momentos en familia. En la cocina se usó mayólica para aportar al elemento de tradición. Desde la orilla, es evidente la intención de la casa de mantener su privacidad sin perder en paisaje.

Por Rebeca Vaisman. Fotos de Gonzalo Cáceres Dancuart.

FUENTE: CASAS 195