Una mirada al Perú que queremos

/ Diciembre 2011

SOMOS 25 años para WEB.jpg

VICCA VERDE Arquitectos. Grupo formado por Gonzalo Zegarra, Horacio Goitre y Mateo Peschiera.
Tienen oficinas en Londres y Lima, y han trabajado para celebridades como Elton John.
La arquitectura responsable, dicen, puede mejorar la psicología de los ciudadanos.

El boom de las construcciones se ha dado de manera desordenada. ¿Cómo ven el crecimiento del país a futuro?
Depende mucho de lo que propongamos como arquitectos en nuestro país. Pero, sobre todo, pasa por las decisiones que toman las autoridades sobre cómo quieren ver a la ciudad.
Estamos amarrados a un sistema de decisiones en el que todo lo hacen a dedo y para beneficio
propio, como la elección de quienes construyeron el Estadio Nacional.
¿Cómo debería funcionar?
Debería ser parte de un Plan Integrador, que relacione unos con otros los proyectos que afectan el espacio público, como las construcciones icónicas. Ese plan va regulando el crecimiento de la ciudad. Sin él, esta será cada vez más caótica visual y funcionalmente porque no tendrá una línea definida de cómo crecer.
Ahora todo se construye a favor de los intereses privados y la economía, no por un interés común.
Debería ser parte de las políticas de desarrollo del país a largo plazo.
Claro. Debería haber un Instituto de Planificación de Crecimiento de la Ciudad, que no tenga nada que ver con el gobierno de turno, sino con las necesidades de las ciudades. Es como tener un plan de vida.
Ahora vemos más metros cuadrados construidos, pero no una ciudad que evoluciona.
¿Quiénes deberían integrar este equipo?
Sería muy interesante que fuera un equipo multidisciplinario: sociólogos, historiadores y arquitectos, entre otros profesionales y técnicos. La ciudad tiene que ser pensada para su comunidad porque afecta hasta tu psicología. La gente no advierte que la vida puede ser un infierno diario cuando pasas por calles donde te roban o donde el tráfico te tiene dentro de un carro por dos horas, donde no hay espacios tranquilos, donde no hay por dónde caminar cuando quieres disiparte. En general, la calidad de vida puede mejorar muchísimo si vives en una ciudad donde te sientes a gusto. Lima está diseñada para el auto y no para el peatón. Se tiene que abrir los ojos a estas cosas básicas y vitales, que serán los motores de un buen planeamiento urbanístico.
¿Qué tantos ánimos de participación tenemos los peruanos en los temas de arquitectura de nuestra ciudad?
Cero. Se debate poco acerca de arquitectura o urbanismo, a pesar de que es el generador de problemas o de soluciones de casi todo lo que sucede en nuestra ciudad. A todos les afecta para bien o mal y deberían de estar más interesados.
¿Qué ocurre en otras partes del mundo?
La gente entiende su entorno, le saca partido, le encuentra un papel. Por ejemplo, en Europa se ha desarrollado el atractivo de sus ciudades por un tema de arquitectura y porque la gente se involucra. Hay que adoptar la arquitectura como un valor del país, así como lo hemos hecho con la comida.
En un país donde la demanda de nuevas viviendas crece de manera exponencial, ¿hacia dónde
se dirige la arquitectura?
Hay que cumplir con una necesidad. A nivel mundial hay un tema: el calentamiento global.
Esto afecta en todos los campos. Habrá un momento, no muy lejano, en que los países desarrollados dirán: "Tú, constructora, si quieres levantar una casa, tienes que ser eficiente; si no, no puedes". Eso ya se da en
Alemania, Dinamarca, Canadá, Estados Unidos, y va a contagiar a países como el Perú, donde se
tendrá que aplicar esas normas que obliguen a construcciones sostenibles y que cumplan un balance entre economía, sociedad y ecología. Comenzaremos a heredar edificios verdes.
¿Qué oportunidades ofrece el Perú para desarrollarse en su campo?
Una línea de oportunidad es que se ha avanzado tan poco que hay mucho por hacer. Lo más importante es recuperar nuestra identidad. Quizá las construcciones o la arquitectura en nuestro país sí tuvieron una relación con su identidad, con su propia tierra, incluso tuvieron esa conciencia de la construcción que emplea materiales locales. Sus diseños han marcado una época. En cambio ahora no hay nada de eso. Teniendo tanto podríamos comenzar a recuperar nuestra identidad, aprovecharla y combinarla con las nuevas necesidades que existen.

FUENTE: Revista SOMOS